A lo largo de los siglos, diversas civilizaciones han surgido a orillas de ríos y lagos, a los cuales han considerado como sagrados. El río Ganges en la India, el Tigris y el Eufrates en Mesopotamia, el Nilo en Egipto, el Willkamayu y el Apurimac en Perú, así como el Lago Manasarowar en Tibet, son sólo algunos de los más importantes y de mayor trascendencia en la historia.
El culto al agua, a través de la adoración de altas montañas de nieves perpetuas, también ha sido fundamental en la creencia religiosa y cosmovisión de estos pueblos milenarios.
Todas las aguas surgidas de montañas sagradas han sido siempre consideradas como sacras y como fuente de purificación. En el Tibet, por ejemplo, en el corazón de los Himalayas, se encuentra el grandioso Lago Manasarowar, en las cercanías del monte "Kailas" (considerado como "el trono de los dioses"). Todo aquel que haya realizado una peregrinación a esta sagrada montaña de nieves perpetuas, tiene asegurado el cielo eterno del Nirvana.
Asimismo, en la confluencia de los ríos Ganges y Jumna, cerca a Ujjain, una de las siete ciudades sagradas de la India, se ha celebrado desde hace muchos siglos el Kumbh Mela, festival en el cual, cada doce años, más de 500,000 fieles se reunen en baño ritual para purificar el cuerpo y el alma.
En las últimas décadas se ha iniciado la Era de Acuario. Según algunas corrientes místicas, el centro magnético de la Tierra, el cual se encontraba en los Himalayas, habría cambiado de lugar, encontrándose en la actualidad la mayor concentración de energía en los Andes. Es quizás por esta razón que desde el año 1974 se viene realizando en el Río Sagrado de los Incas, en Cusco, el festival del Kumbh Mela Solar. Cientos de yoguis, gurús, swamis y mahatmas, provenientes de la India, se han reunido en los años 1974, 1986 y 1998 en la localidad de San Salvador, al pie del Monasterio del Señor de Huanca, para su baño ritual de purificación en las aguas sagradas del Willkamayu. Esto demostraría que el agua del Willkamayu es probablemente la más sagrada del planeta en la actualidad.
Gracias al ciclo del agua, los glaciares de las montañas sagradas "Ausangate" y "Salkantay" son fuente de lagunas y arroyos, que, en su descenso, se convierten en el Willkamayu. En estas dos montañas protectoras de la región del Cusco habitan los Apus o dioses de las montañas. Para invocar sus favores en cuanto a ciertos elementos necesarios para su supervivencia, los antiguos peruanos rendían culto a estas deidades para implorar por la fertilidad de las tierras, la fecundidad de los animales, la llegada de las lluvias, elemento esencial e indispensable para la agricultura y sobre todo contra los desastres naturales, como plagas, sequías o inundaciones.
En el caso del culto al agua (fertilidad), aún en nuestros tiempos se realizan ritos para que llueva. Cerca a Lima, en la localidad de San Pedro de Casta, en las faldas de la meseta sagrada de "Marcahuasi", todavía es posible asisitir a uno de estos ritos que se celebra anualmente. Se trata de la "Champería" o Fiesta del Agua, ritual que se conserva desde la época del Tahuantinsuyo y que tiene como objetivo prepararse para la temporada de lluvia.
El agradecimiento a los dioses ("mallkos") se manifiesta en el homenaje que le rinden a sus lugares sagrados como: las montañas, algunas piedras ceremoniales, plazas, cuevas, así como cursos de agua. El Kuway Pampa, centro ceremonial religioso, se convierte en el lugar más importante. La influencia católica en estos ritos sólo se aprecia en el uso de la cruz, que se coloca en un pedestal de piedra (peana), el uso de agua bendita y los rezos del Ave María y el Padre Nuestro.
En las Champerías, los miembros de la comunidad realizan asimismo labores de limpieza de las lagunas y reservorios, así como la "curación" de los arroyos y acequias para que el agua discurra por canales limpios y restaurados.